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©2019 by Prometheus Dreaming

Ninfa de Ojos Aquosos

by Felipe Echeverría

Sé que eres tú,

la jinete de bosques escondidos,

que cabalga en horas de niebla

montada en su potro de paso fantasma.

Viajas, como viajan los astros,

cruzando en un instante mi cielo vacío

y te pierdes en el sendero cósmico

de tu propia órbita incomprensible,

ajena al dolor que arrastras contigo

como una estela peregrina.

Sé que eres tú,

el abril de madrugadas verdes,

de nubes esquivas que pasan,

como pájaros exóticos.

En tus cielos se tejen y destejen sueños,

como estrellas fugaces,

y la esperanza profana el aire con su aroma incierto.

Por un momento, vivo en tus jardines vírgenes,

donde las promesas crecen como manzanas,

donde los silencios se bañan desnudos

en océanos transparentes,

y se siente la víspera del mundo,

bajo la intensidad de tu mirada.

 

Sé que eres tú,

o que fuiste tú,

la ninfa de ojos acuosos,

nacida en la profundidad secreta

de algún remoto lago del norte.

Fue tu voz la que pasó volando,

agitando las hojas de mis árboles dormidos,

y ahora te vas,

traspasando las redes de esperanza

que se aferraban a ti en un abrazo triste.

Vuelas como mariposa hacia el espacio infinito,

y te sigue el eco de tu canto,

como un susurro que se apaga,

como una onda triste,

que se va muriendo de nostalgia

a orillas del adiós.

I know you are,

the horsewomen of hidden forests,

riding in hours of fog

mounted on your stallion of ghost steps.

You travel, as the asters travel,

crossing in an instant my empty sky

and then are lost in the cosmic trail

of your own incomprehensible orbit,

oblivious to the pain that you drag

as a pilgrim stream.
 

I know you are,

the April of green dawns,

of elusive clouds passing,

as exotic birds.

In your skies, dreams are woven and unwoven,

like shooting stars,

and hope profanes the air with an uncertain aroma.

For a moment, I live in your pristine gardens,

where promises grow like apples,

where silence bathes naked

in transparent oceans

and the eve of the world is felt,

under the intensity of your gaze.

 

I know you are,

or that you were,

the Nymph of aqueous eyes,

born in the secret depth

of some remote northern lake.

It was your voice that flew,

stirring the leaves of my dormant trees,

and now you're gone,

breaching my network of hope

that clang to you in a sad embrace.

You fly like a butterfly into infinite space,

and the echo of your song follows,

as a vanishing whisper,

as a sad ripple,

that dies of nostalgia

at the edge of goodbye.

About the Author

Felipe Echeverría is an international medical graduate with a passion for poetry. 

From the Editor

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